viernes, 27 de mayo de 2011

CAPITULO 36: Because You Are Mine

Hola chicas!!aqui le seguimos quiu!

—¿Zachary?..... ¿hay algo que pueda hacer por usted? ¿Le apetecería un poco de té?
—Sólo que te vayas —murmuró—. Tengo trabajo... No estoy de humor para diversiones.
—Sí, señor. —Pero algo la impedía marcharse. Le invadía la certeza creciente de que algo iba mal. Había tanto silencio dentro del despacho... Y no era normal en él que, a esas horas, tuviera la puerta cerrada, impidiendo el acceso al resto de la compañía.Cerró los ojos, respiró profundamente y penetro en el despacho. Si las sospechas resultaban infundadas, lo más probable es que Efron le arrancara la cabeza.
Cuando Vanessa penetró en el cuarto, el actor no pareció advertir su presencia hasta que estuvo a su lado. Sentado ante el escritorio, estaba medio soterrado por un montón de papeles arrugados y emborronados. Antes de coger la pluma, se pasó la manga por la frente. Se había quitado la chaqueta y el chaleco, y los escalofríos le recorrían la espalda cada vez que el frío ambiente del cuarto atravesaba la delgada camisa de lino. Al intentar reprimir un violento acceso de tos, se le cayó la pluma y unas gotas de tinta se esparcieron sobre el escritorio.
—Oh, Zac!—dijo Vanessa en voz baja.
Efron volvió la cabeza hacia ella, mostrando la cara enrojecida y los ojos vidriosos. Daba la sensación de que contemplase a la chica a través de una espesa niebla. Sin reflexionar, Vanessa alargó la mano para tocarle las puntas húmedas del pelo, que acarició con suavidad. Rozó la frente de Zac con los dedos y descubrió el calor seco de una fiebre galopante.
—Déjeme ayudarle —dijo, en el momento en el que él se apartaba girando la cabeza y soltaba una palabrota apagada.
—Tengo que acabar la nueva programación. —Buscó la pluma perdida.
—Tiene fiebre, señor Efron. Debe irse a casa y descansar.
—No estoy enfermo, nunca he... —Cuando Vanessa volvió a tocarle la frente, se sobresaltó—. Tienes la mano tan fría —dijo con voz ronca, cogiéndole los dedos—. ¡Dios mío, me va a estallar la cabeza!
Sintió que la inquietud le desgarraba. ¿Es que no había nadie que lo cuidara, que se preocupara por su salud? Se quedó mirando fijamente a Zac, mientras éste era presa de los temblores.
—Señor, debe irse a casa —dijo con firmeza, e insistió una y otra vez ante las protestas de Efron, que acabó por callarse y acurrucarse contra el escritorio.
Con la frente sobre el puño cerrado, utilizó la otra mano para agarrar los dedos de Nessa que, muy a su pesar, logró liberarse.
—No se mueva —añadió—, volveré enseguida.
Zac no contestó, se limitó a quedarse lánguidamente sentado, utilizando la poca fuerza que le quedaba para no desplomarse.
Quiza la fortuna que el aprendiz de la carpintería, Jeff, pasara en ese momento por delante del despacho. Vanessa lo llamó y el chico se detuvo de inmediato con una mirada amistosa teñida de curiosidad
—Me temo que el señor Efron está enfermo —le informó Vanessa, al tiempo que indicaba la puerta entornada tras de sí—. Debe marcharse inmediatamente. ¿Harías el favor de decirle a alguien que traiga su auto?—
—¿El señor Efron... enfermo? —repitió el chico, dando la sensación : no haber oído otra cosa. Parecía haberse quedado estupefacto, como si semejante ocurrencia estuviera fuera del reino de lo posible.
—Hay algo más —añadió Vanessa—. Asegúrate de que alguien le diga a Ashley que se vaya ahora mismo. No debe acercarse al señor Efron; sería peligroso que cogiera la fiebre.
El chico retrocedió, lanzando una mirada recelosa hacia el despacho.
—¿Y qué pasa con usted? —preguntó preocupado—. ¿No debería alejarse también?
—No creo que enferme —contestó Vanessa—. De lo contrario, creo que a estas alturas ya me habría contagiado. Por favor, Jeff, date prisa. Me quedaré con él mientras mandas a llamar a el chofer—
—Sí, señorita Nessa. —Le lanzó una mirada de admiración—. Si no le importa que se lo diga, es usted un ángel, señorita Nessa. La chica más amable y dulce que jamás he conocido.
Vanessa sacudió la cabeza y sonrió avergonzada.
—Gracias, Jeff.
Al volver al despacho, Vanessa encontró el abrigo del rubio y lo envolvió con el. El abrigo debería haberlo calentado pero éste continuó temblando y tosiendo. Cuando Zac intentó levantarse de la silla, ella se abalanzó hacia él.
—No debe intentarlo,no se encuentra bien. El asistente vendrá a ayudarlo enseguida.—
—Puedo irme por mi propio pie —gruñó, y apartó las pequeñas manos represoras de la chica.
—Perderá el equilibrio —insistió Vanessa—, y si se cae antes de que llegue, puede hacerse daño... Y qué diría la gente. Supongo que no querrá que lo vean con este estado.—
Efron se tranquilizó y Vanessa se dio cuenta de que había tocado un punto débil. Zac no podía tolerar el menor signo de debilidad en su persona, mantendría su imagen de autoridad ante los empleados a toda costa. Apoyó la cabeza en las manos y esperó con una actitud tan apagada que Vanessa casi se asustó. No era, ni por asomo, él mismo.
Pareció una eternidad, pero sólo pasaron unos minutos antes de que llegara el chofer. Aunque el sirviente intentó simular serenidad, al ver a Efron los ojos se le abrieron como platos. Vanessa le pidió que ayudara a Zac a levantarse, cosa que él cumplió sumido en la estupefacción.
Ella se preguntó por qué le sorprendía ver enfermo a su jefe. Según parecía, a Efron le cuadraba tan bien ser una leyenda que, a todos los demás, incluidos sus sirvientes, les resultaba fácil pasar por alto que se trataba tan sólo de Un hombre
Una multitud de actores y operarios se había congregado en el exterior del despacho, y a medida que iban apretujándose para echar un vistazo al enfermo, sus caras reflejaban todo tipo de emociones, desde curiosidad hasta alarma.
—Quizá debieran mantenerse a distancia —dijo Vanessa—. Sería catastrófico que enfermara más gente.
El grupo siguió la sugerencia de inmediato, y se retiró a una respetable distancia.
—¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó el utilero sin dirigirse a nadie en particular—. Con Ashley fuera y el señor Efron enfermo ¿quién va a dirigirlo todo?.—
—Se lo preguntaré al señor Efron —intervino Vanessa, y se escabulló dentro del despacho.
El chofer había levantado a Efron con cuidado. El rostro del actor, desaparecido todo rastro de sangre, aparecía ahora lívido. Antes de posarla en Vanessa, su mirada recorrió a toda velocidad el cuarto.
—Señor —murmuró—, ¿le digo a la compañía que, en su ausencia, quiere que sea el señor Bennett quien dirija el teatro?
Bennett era el ayudante del director escénico y, por lo general, se encargaba de dirigir los ensayos y mediar en las discusiones cuando Ashley y Efron estaban ocupados. 
Zac la miró fijamente, con los ojos vidriosos por la fiebre, y cuando la joven se preguntaba ya si habría entendido la pregunta del todo, asintió con un leve movimiento de cabeza. Vanessa regresó junto al grupo que esperaba fuera del despacho y repitió las instrucciones. Efron apareció agarrado del hombro del chofer; toda su atención se concentraba en el acto de caminar. Que fuera capaz de hacerlo en semejante estado daba testimonio de su resistencia física. Mientras despejaba el camino hacia la entrada trasera del teatro, Vanessa iba oyendo la respiración agitada y el paso incierto de Zac, y supo que no podría resistir mucho más tiempo. El chofer empezaba a dar muestras evidentes de cansancio, ya que el peso que tenía que soportar era cada vez mayor.
—Casi hemos llegado —dijo Vanessa, confiando desesperadamente en que Zac no se derrumbara……
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 Oigan chicas aben algo anda mal con blogger,eso o es mi computadora,no se que pasa que no puedo comentar en las noves,por si no he comentado en las que normalmente comento,si lo se es raro pero ya que,soh por dios ayer fui al concierto de miley cyrus en mexico,Dios!!fue el show mas genial al que he asistido,y estaba en primera fila!!!tal vez luego les ponga una foto,jaja,bueno como ya tengo todo arreglado sobre como pasaran las cosas,ahora que ya se va a acabar el año y casi no nos dejan tarea tal vez pueda publicar diario,les gustaria la idea?Bueno,me despido,bye bye se cuidan

viernes, 13 de mayo de 2011

CAPITULO 35: Because You Are Mine




—Ya es suficiente —parecía haber dicho el hombre—. Te dije que permanecieras alejada de este maldito teatro……
—Hay mucho que hacer —le contestó Ash—. Querido, será sólo un día más; quizá, dos. No me puedo marchar dejando tantas cosas inacabadas...
—Tu salud me importa más que cualquier persona o cosa de todo este lugar.
—Te lo prometo, estaré bien.
—Ven a casa, Ash.
—Primero tengo que empaquetar algunas cosas.
—Enviaré a alguien más tarde para que recoja todo lo que quieras.
—No estás siendo razonable...
Se produjo un prolongado silencio, al que siguió un ruido sordo que Vanessa no fue capaz de descifrar con precisión. Luego, el hombre habló en voz baja.
—¿Todavía quieres discutir conmigo, Ash?
—No.
Vanessa nunca había apreciado tanta docilidad en el tono de voz de Ashley, por lo común tan firme y autoritario. Con sumo cuidado, miró por la rendija y vio a Ashley de pie, en medio del despacho, mientras un hombre de pelo negro la besaba apasionadamente. Jared Murillo, pensó Vanessa, lo cual despertó su interés de inmediato. El hombre alzó la cabeza, revelando una cara delgada, bella y exótica que miraba a su esposa con amorosa exasperación. Sintiendo sin duda que no estaban solos, él miró en dirección a Vanessa con unos ojos grises y despiertos. Ruborizada, Vanessa se adelantó de inmediato.
—Perdónenme, no quería interrumpir...
—No pasa nada, Nessa —contestó Ash con las mejillas sonrosadas, mientras se zafaba del abrazó de su marido.
—Es un placer —murmuró el duque con un brillo amistoso en los ojos—. Señorita Montez, le agradecería que intentara ayudar a Ashley a reunir todos los libros y documentos necesarios, porque se marcha de inmediato.
—Si, señor.— Ash puso los ojos en blanco y suspiró.
—Al parecer no tengo elección. Nessa, hazme el favor de decirle al señor Efron que necesito hablar con él ahora mismo. Llevo toda la mañana en el despacho intentando recomponer el programa para adecuarlo a las ausencias de la compañía.—
Aunque le horrorizaba tener que enfrentarse a Efron, Vanessa asintió con resolución. Al llegar a la puerta del señor Efron, Vanessa dudó. Antes de llamar escuchó en busca de señales de actividad en el interior: reinaba un discordante silencio. Con la esperanza de no encontrarlo allí, golpeó suavemente con los nudillos. Desde dentro le llegó un amenazante murmullo.
—Estoy trabajando.
Vanessa se retorció las manos y se quedó mirando la puerta con detenimiento. Tras hacer acopio de valor, se decidió a hablar con voz tranquila y controlada:
—Señor Efron, Ashley desea hablar con usted.— Zac tardó en responder un instante.
—¡Tú! —dijo en tono nada amistoso.
—Creo que Ashley desea decirle que se va, señor. Su esposo ha venido a llevársela a casa.—Por toda contestación, Vanessa recibió otra dosis de silencio—. No es prudente que, en su estado, permanezca en el Capital. Estoy segura de que usted estará de acuerdo en ello, con toda la gente que ha sucumbido a la fiebre....
—¡Que tenga buen viaje! Ahora, aléjate de la puerta.
Vanessa obedeció con sumo gusto, pero después de haber dado los primeros pasos, se detuvo. Había algo extraño en la voz del actor, un tono que la había impresionado. Parecía cansado. «No es extraño», pensó. A pesar de la orden de alejarse y de su propio dolor y vergüenza, se sintió obligada a volver a la puerta.
—¿Zachary?.....
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Perdón por el cap cortito!! Jaja pero! Que le pasara a nuestro Zachy? Oooo.. espero que no lo sepan ¡! Muahahaha a ver quien adivina!!! Por cierto las que me quieran agregar a facebook me llamo kary anissa cruz
Besos!! Baii baii

miércoles, 27 de abril de 2011

CAPITULO 34: Because You Are Mine


Jajajaja pobres,andan todas sudadas,y mi nessi con cara de "uff uff y recontra uff,estoy agotadisima" jajaja pero simpre hermosa,jajajaja,bueno como escuche una cancion que me gusto mucho pues ahora les subo capitulo,jaja bueno por eso y por que ya casi regreso a la escuela,que mal,pero no importa,ja!mejor ya dejo de cacarear y quiu!



—Muy bien —dijo, deteniéndose en el umbral—. Dejaré el Capital cuando usted quiera. No es necesario que se moleste en buscarme otra colocación, soy perfectamente capaz de encontrar algo por mí misma. —Y salió sin darle tiempo a contestar……
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Zac se dirigió con lentitud hacia la puerta y, con las manos colocadas en los paneles superiores, apoyó la frente sobre la fría madera y emitió un sordo gemido.
«Una noche con usted...» Habría dado toda su fortuna por ello. Jamás había conocido nada tan exquisito como la sensación de tenerla entre los brazos, ni como la intrépida vulnerabilidad que lo había acogido y atraído hasta llevarlo al borde del desmoronamiento. Pero no podía consentirlo, no podía dejar que nadie arrancara de cuajo lo que le quedaba de corazón. Nessa se marcharía pronto. Confió en que tal pensamiento lo aliviara, pero no fue así.
Abrió la puerta de golpe y se dirigió a su despacho haciendo caso omiso de las curiosas miradas que, a su paso, le lanzaba el personal del teatro. Se encerró en el pequeño cuarto y revolvió en el escritorio hasta dar con una botella del mejor whisky escocés. Se sentó, dio un trago directamente de la botella, y dejó que el gusto sutil a humo y turba se mantuviera en su lengua. Otro trago, y la garganta se vio inundada por una agradable sensación de bienestar... Que, no obstante, fue incapaz de derretir el bloque de hielo que anidaba en su pecho. Zac bebió con calma, los pies en el borde del escritorio, en aquel momento de su vida, se había imaginado invulnerable. En realidad, no dejaba de tener su gracia que una mujer tan menuda pudiera sembrar semejante confusión en su interior.
Quizá se debiera a que Nessa suponía un caso único en su experiencia. Sin duda, estaba muy lejos de aquellas mujeres de la alta sociedad que no perdían oportunidad de mostrarle que eran superiores, incluso cuando le pasaban discretas notas citándole para románticos encuentros.
Y luego estaban aquellas criaturas que detestaba por encima de todo... Las hijas de la alta sociedad, cuyo único objetivo en la vida era casarse y traer al mundo más miembros de su especie. No era suficientemente bueno para ellas, carecía de familia o título y el dinero en sí no era suficiente.
Si hubiera deseado a una de aquellas privilegiadas jovencitas, la familia le habría aclarado que albergaban planes más atractivos para su hija. La mera visión de una de aquellas vírgenes custodiadas vestidas de blanco en un baile bastaba para recordarle que, con independencia de cuan grandes hubieran sido sus logros, siempre habría cosas que no podría tener. Jamás sería aceptado del todo. Fuera del teatro, no pertenecía a ningún lugar.
Vanessa Montez parecía igualmente fuera de lugar. Era demasiado afectuosa y natural para ser una dama de la alta sociedad, y demasiado idealista para ser una cortesana. Sin duda estaba destinada a ser la esposa de alguien, pero Zac no podía imaginarse a un hombre digno de ella. Nessa necesitaba a alguien que la cuidara sin aplastar su espíritu, que pudiera amarla con la misma intensidad con que sería correspondido.
Y Zac se veía incapaz de todo eso. No estaba preparado para una relación así, habiendo aprendido, desde muy joven, a despreciar las palabras «hogar» y «familia». Si había podido sobrevivir, había sido gracias a ser tan insensible como el hombre que lo había engendrado.
Años de palizas y abusos le enseñaron a ser un consumado mentiroso. Su padre, David Efron, siempre se entregaba a la violencia sumido en furiosas borracheras...
Luego estaba su madre, tan dulce y buena como parecía, nunca impedía que a su hijo le pegaran de todas la maneras posibles. Zac se preguntó por qué su madre no le había consolado ni aliviado de las heridas con sus besos maternales. Concluyó que la desesperada determinación de la mujer de mantener la paz del hogar la había privado del tiempo necesario para prestarle alguna atención. Hacía mucho tiempo que había dejado de desear la ternura de una mujer... y no necesitaba ni consuelo ni cuidados. Las mujeres existían para disfrutar y luego quitárselas de encima, pero nunca para confiar en ellas, nunca para necesitarlas.
Al dia siguiente la morena sentía el dolor del rechazo estaba demasiado fresco, pero sin embargo, Se vistió y se peinó, y consiguió salir antes de que la señora Florence se levantara y tomó un taxi hasta el teatro. La compañía parecía inusitadamente deslucida. En las salas de ensayo y los talleres reinaba un silencio mayor que el habitual. Tras enterarse de que el ensayo de la mañana se había suspendido, se dirigió a la sastrería, donde la señora Lyttleton la reclutó sin pérdida de tiempo.
—Parece que media compañía está enferma —dijo sin resuello la robusta mujer, extrayendo destellos de la aguja mientras hilvanaba una costura—. Media docena ha enviado recado de que no vendrá, pero mi trabajo tiene que seguir adelante como de costumbre, y prácticamente no tengo ayuda.
Vanessa trabajó en la sastrería la mayor parte de la mañana, agradecida por el temporal aplazamiento del momento en el que tendría que encontrarse conEfron. Sólo cuando la señora Lyttleton la envió a recoger los bocetos de unos vestidos al despacho de Ashley, Vanessa se aventuró a regañadientes por el edificio principal del teatro. Ya cerca del despacho, oyó una voz masculina desconocida, que se mezclaba con el timbre claro y ligero de Ashley. Vanessa se detuvo justo en la puerta, reacia a irrumpir en la estancia.
—Ya es suficiente —parecía haber dicho el hombre—. Te dije que permanecieras alejada de este maldito teatro……
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Ohhhhh!quien sera el hombre misterioso....jaja y ni se imaginan lo que viene muahahahaha!!

miércoles, 13 de abril de 2011

Lo siento pero dejo la novela,no hay vuelta atras!

Chicas lo siento mucho,pero no podre seguir con la novela ya
T_______________T
los motivos,la escuela,los cursos de actuacion,canto,baile,danza arabe....
no es cierto XD!jajajajajaja
Jamas dejaria esta novela,pero la que si dejo es la de When I Look At You,para quienes la leian lamento decirlo pero ya no seguire con esa nove,motivos,falta de inspiracion y solo fue una novela que escribi porque se me metio la locura de hacer asi que realmente nunca fue por interes,lo siento,o tal vez no,ja!pero eso si tal vez publique luego otra nove,pero ya se vera,bueno solo era para decir eso
ahhh! y se me olvidaba,pasen por esta nove:
http://underneeath-the-surface.blogspot.com
no es mia,es de una niña o chava jaja!esta buena pasense

to be continue.....

hay esa jalada!jajaja!
ahora si baii baii

domingo, 10 de abril de 2011

CAPITULO 33: Because You Are Mine

Hola!jaja ya ando por aca otra vez pues ya saben no? la inspiracion la inspiracion,bueno en realidad estoy feliz porque acabo de regresar de ver Sucker Punch:Mundo Surreal y la verdad verdadera de las verdades es que me encanto,aunque al principio erea mucha musica pero esta genial!!wiiiii,este capitulo va dedicado para ustedes porque,pues por el puro antojo jajaja bueno dejo de andar de chahcalaca y quiu!

Ella respondió a su petición abriendo más la boca, introduciéndolo más, mientras sus lenguas se saboreaban, acariciaban, fusionaban y retiraban, para volver a comenzar…….
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Las manos de Zac descendieron por la espalda de la chica, y a punto estuvieron de rasgar la tela del vestido. Vanessa no pudo evitar que su deseo creciera, que se amoldara al de él, y separó las piernas ante la inexorable intromisión del muslo del actor. Lo rodeó con sus brazos y cerró las manos sobre los tensos músculos de la espalda. Es lo que había querido, con lo que había soñado, e incluso resultaba más dulce de lo que había imaginado. La boca generosa y erótica de Zac, la presión que ejercía su cuerpo, le inundaron con una deliciosa y vertiginosa debilidad.
Zac separó los labios y jadeó con violencia en el oído de la chica. Agarrándola del pelo, le empujó la cabeza a un lado y apretó los labios contra su cuello. Encontró un punto sensible en un lado de la nuca, lo besó y mordió con suavidad hasta que Vanessa gimoteó de placer. Ella sintió un desesperado vacío interior; deseaba algo... algo...
El actor tiró de las mangas de su vestido, tensando la tela hasta que saltaron las costuras y su pecho desnudo quedó al descubierto. A Vanessa se le cortó la respiración cuando Zac ahuecó las manos sobre el suave volumen de los senos, rozando los pezones con los dedos, tirando con suavidad hasta que se tensaron con dolor. El cuerpo de la muchacha temblaba sin control y se apoyó contra él.
—Cariño —le susurró Zac, sujetándola con firmeza—. Cariño, no temas.
La reclinó en sus brazos, Vanessa sintió los labios del actor deslizarse por su pecho, cerrarse sobre el excitado pezón y, con movimientos circulares de lengua, endurecerlo aún más, demostrando de que sabía muy bien cómo complacerla. De improviso, el señor Efron retiró la boca del pecho y soltó a la chica. Atónita por la brusca liberación, Vanessa se le quedó mirando en asombrado silencio. Alzó las manos para cubrir su desnudez y se apartó de él, poniéndose el vestido con torpeza. La violencia con que le temblaban los dedos hacía imposible la tarea. Luchó con la ropa hasta que, una vez más, sintió sobre ella las manos de Zac que, con suavidad, colocaban las mangas y el corpino en su sitio.
En cuanto la hubo tapado debidamente, se retiró al otro extremo de la pequeña habitación, se atusó el pelo y dejó escapar un explosivo suspiro. No habló hasta pasado un buen rato, manteniendo la mirada lejos de Nessa.
—Ness, no era mi intención... acercarme a ti de esta manera. Es sólo que yo... —Se detuvo con una sombría sonrisa—. Parece que no me puedo contener.—Vanessa entrelazó las manos.
--Zac. – contestó con dificultad—. No lamento que me haya besado.
Al oír estas palabras, se volvió; sus ojos parecían de fuego azul. Se acercó hasta ella en tres zancadas y atrapó su cara entre las manos.
—Ness—susurró. Le acercó los labios a la curva de la mejilla y, con suavidad, le retiró el pelo de la cara, enredando los dedos en los rizos de seda—. Ojalá no te deseara con tanta desesperación.—El corazón de la chica dio un brinco de placer al oír aquello.
—Zac..—
—Escúchame, Ness—La soltó y retrocedió—. No voy a hacer el amor contigo, no importa lo mucho que te desee. Luego me odiarías y, muy probablemente, me odiaría a mí mismo.
—Jamás podría odiarte.—Zac sonrió con ironía.
—¿No? ¿Ni siquiera después de que te hubiera robado la inocencia? Cualquier relación conmigo te cambiaría, y no para mejor.
—Estoy deseando asumir ese riesgo.
—No lo entiendes. —Su boca se torció en una mueca de amargura—. Utilizo a las mujeres para obtener placer físico, nada más. Una vez que he descubierto todo lo que una amante puede ofrecerme, no pasa mucho tiempo antes de que empiece a aburrirme y me busque otra. No durarías mucho en mi dormitorio.
—¿No se ha enamorado nunca? —preguntó Vanessa, mirándole fijamente.
—Una vez. Y no funcionó.—
—¿Porqué?.—
—No es necesario que conozcas mi pasado, al igual que yo no necesito saber nada del tuyo.
Vanessa no discutió, consciente de que quizá tuviera razón. Cuanto más supiera de él, más difícil resultaría dejarlo llegado el momento. Como tantas otras mujeres, se había dejado atrapar por la poderosa combinación de masculinidad y misterio de Zac. Por su propia seguridad, tenía que mantener su corazón a salvo. De improviso, el sabio consejo de la señora Florence acudió a su memoria: «Hagas lo que hagas, no actúes como una
loca enamorada. Limítate a dejar claro que estás disponible y dispuesta... que estás ofreciendo placer sin ninguna responsabilidad.»
—Señor Efron —dijo en voz baja—, si le atraigo, no veo por qué no deberíamos actuar en consecuencia. Todo cuanto deseo es pasar una noche con usted.— La expresión de Zac no cambió, pero Nessa captó su sorpresa.
—¿Por qué? —preguntó el actor con voz queda—. ¿Por qué una chica como tú... se rebajaría a semejante cosa? —Como esperaba una contestación, deslizó los dedos bajo su barbilla y la obligó a levantar la cara. En los ojos de Zac brillaba un destello titilante, una nueva actitud defensiva que la intranquilizó. En un esfuerzo por ocultar sus pensamientos, dejó caer los párpados.
—Creo que me gustaría —afirmó Vanessa—. ¿No es razón suficiente?.—Se produjo un breve y desconcertante silencio.
—Mírame —murmuró el actor. Ella obedeció con lentitud. Zac buscó su mirada y sacudió la cabeza como si no estuviera dispuesto a aclarar un enigma tan poco divertido—. Nessa, eres una mala actriz. Me gustaría saber qué es lo que escondes, pero tengo otros problemas más importantes, en especial el que una cuarta parte de la compañía esté enferma. En cuanto el Capital recupere la normalidad, quiero que abandones el teatro. Te conseguiré otro empleo, uno mejor.
—Quiero quedarme.
—Créeme, es lo mejor para ambos —replicó Zac, aparentemente inconmovible.
Vanessa tragó saliva mientras la invadía una rabiosa oleada de decepción.
¿Y ahora qué? Se había ofrecido y no era aceptada. El sonido de la negativa de Zac repiqueteó en sus oídos hasta que la vergüenza y el enfado empezaron a consumirla. Sus manos se aferraron al vestido, arrugando el ligero y vaporoso tejido.
Qué tonta había sido! Había desperdiciado tanto tiempo fantaseando con él, con cosas que jamás ocurrirían. Ahora lo único que tenía era la conciencia de saber que su familia no tardaría en descubrir que se había ausentado del colegió.
Durante una fracción de segundo consideró la posibilidad de explicarle la situación a Zachary . No, no conseguiría despertar su compasión. «Cásate con Black y considérate rica», casi podía oírle decir con cinismo. A decir verdad, apenas estaba en condiciones de hacer otra cosa. Apretó los puños y se dirigió hacia la puerta con paso firme. No desperdiciaría el resto de sus días convirtiéndose en una propiedad de lord Black.
—Muy bien —dijo, deteniéndose en el umbral—. Dejaré el Capital cuando usted quiera. No es necesario que se moleste en buscarme otra colocación, soy perfectamente capaz de encontrar algo por mí misma. —Y salió sin darle tiempo a contestar……
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Espero que les aya gustado baii baii