miércoles, 3 de noviembre de 2010

CAPITULO 25: Because You Are Mine

Awww! que bonita imagen,hehehe,hola!!

Sus muchas ocupaciones le habían impedido buscar una sustituta para su última amante, y ninguna había despertado su interés... Hasta ahora….

-----
Los labios se le curvaron en una enigmática sonrisa. La idea de llevarse a la cama a una virgen o, al menos, a una chica muy inexperta, nunca le había atraído. Sin embargo, no pudo por menos que pensar en Vanessa Montez, en cómo se sentiría la chica entre sus brazos, en qué aspecto tendría desnuda en la cama, en qué pasaría si él se dejara llevar por toda aquella impetuosa energía...
—¡Maldita sea! —dijo en voz alta, alarmado por la dirección que estaban tomado sus pensamientos y obligándose a concentrarse en el trabajo.
Luego de un par de minutos Zachary escucho unas voces que provenían de otra sala. Al acercarse reconoció una voz masculina, mientras que la otra... La voz femenina provocó que una oleada de sensaciones ascendiera por su columna vertebral. Zac sintió cómo sus dedos se crispaban, hasta que sus puños se cerraron a ambos lados de su cuerpo. Debería haber sabido que si Vanessa andaba cerca algún otro actor repararía en ella. «No importa», se dijo, intentando tranquilizarse, pero, de repente, se dio cuenta de que estaba a punto de explotar. Tras seguir el sonido de las voces hasta la biblioteca, entró sin llamar. Mathew, un actor que el consideraba poco talentoso e idiota, estaba apoyado en un estante, hablándole a Vanessa, mientras ésta revisaba montones de libros situados encima de la mesa. En comparación con la altura del hombre ella parecía muy bajita. Vanessa noto su presencia,
—Señor Efron —saludó Vanessa con una sonrisa—. He decidido empezar a inventariar la biblioteca. Zac la ignoró y miró a Mathew.
—Pensaba que te habías ido.—replico con sequedad.
—Estaba... pero, entonces, me encontré con esta encantadora criatura.
—Mathew se detuvo antes de añadir—: En cualquier caso, no es actriz.—Era una clara alusión a que la orden de Zac había sido que se mantuviera alejado de las actrices de la compañía; no del resto de las empleadas. El actor sintió un irrefrenable deseo de rodear con las manos el carnoso cuello de Mathew.
—Deja que te aclare algo: no te acerques a nadie que trabaje para mí, cualquiera que sea su ocupación. ¿Has entendido?
—¡Oh, me ha quedado clarísimo! —Mathew sonrió a Zac—. Perdonadme, creo que mi presencia está de más.—Al salir, susurró—: No es de tu tipo, ¿verdad?--Zac no contestó, sólo mantuvo la mirada sobre Vanessa. Cuando Mathew se fue y se acallaron todos los sonidos, se dirigió a la chica con un gruñido sordo.
—Vayase a casa, señorita Montez.--Vanessa estaba desconcertada y a la defensiva. Parecía que, una vez más, y sin intención, lo había disgustado.
—Señor Efron, no he buscado las atenciones de Mathew, Me vio por casualidad al pasar por delante de la biblioteca y ha sido muy cortés. Sólo intentaba ayudarme..--Un destello frío y brillante iluminó los ojos azules de Efron.
—Estaba intentando ayudarla a quitarse la ropa y a meterla en su cama. Si es demasiado ingenua para darse cuenta, deje que le diga algo más Mathew Smith devora lindas muchachitas como usted con cierta regularidad. Lo único que obtendrá de él será un poco de sexo desenfadado.— dijo con brusquedad.
—¿Por qué no puede usted intentar ser un poco más dulce? —replicó Vanessa roja como la grana.—
—-Porque una chica como usted no inspira dulzura en un hombre... —Zac pronunció la palabra con un énfasis hiriente.Vanessa se puso rígida, se apartó de la mesa y, al dirigirse a la puerta, le rozó ligeramente.
—Si lo que está diciendo es que me he comportado de manera impropia... —Se detuvo con un grito cuando Zac, alargando el brazo, la agarró. Vanessa tuvo la sensación de que aquellas manos grandes la quemaban a través de la tela de la manga.Tirando de ella con brusquedad, el actor la volvió hacia él.
—Lo que digo es que cuando un hombre la mira, no puede evitar pensar...
Zac enmudeció y se la quedó mirando durante un largo rato. Vanessa tragó saliva con dificultad; el parpadeo de Efron se redujo. La chica se preguntó si él la deseaba y qué debería hacer ella para que se decidiera. Su corazón le dio un vuelco al percatarse de que Zac la estaba mirando como si intentara devorarla, tal y como había acusado a Mathew Smith de querer hacer.Los dedos del Vanessa temblaron, atormentados por la necesidad de tocar la cara del rubio, quería tener tiempo para ablandar esos labios y apretarlos contra los suyos... Quería perderse en sus brazos. Efron la soltó de manera tan repentina que casi la hizo caer de espaldas.
—Perdóneme —dijo Zac en un tono monocorde—. Mi comportamiento ha estado fuera de lugar.—Vanessa, con las rodillas temblando, sintió una punzada en la boca del estómago. Se fue acercando poco a poco a la mesa y se agarró al borde para no caerse.
—Yo... —Tenía los labios extrañamente secos y se los tuvo que humedecer antes de intentarlo de nuevo—. No volveré a hablar con Mathew Smith , señor Efron.
—Haga lo que desee —dijo él en tono cansino—. No tengo ningún derecho a poner objeciones a las compañías que elija.
Desconcertada, Vanessa miró fijamente el perfil de Zac. En un momento se había puesto hecho una furia y, al siguiente, mostraba una completa indiferencia. Algo debía de haber hecho mal; quizás había perdido alguna oportunidad de la que una mujer más experimentada habría sacado ventaja. Esperaba que Zac saliera del cuarto, pero el actor permanecía quieto y en silencio, como si tuviera agarrotados todos los músculos de su cuerpo. Parecía estar librando una espantosa batalla interior.
—¿Señor Efron? —preguntó en voz baja—. Si no le importa... ¿podría terminar lo que iba a decir?...— Zac volvió la cabeza y clavó los ardientes ojos azules en los de la chica.—Dijo que cuando un hombre me mira —le animó Vanessa— no puede evitar pensar...
La tensión fue en aumento hasta que el señor Efron sacudió la cabeza. con una risa sorda.
—¡Dios mío! —musitó al tiempo que salía a grandes zancadas de la estancia—. Me gustaría saber qué he hecho para merecer esto…..

Oh por dios! que pasara xD hehe baii

domingo, 3 de octubre de 2010

CAPITULO 24: Because You Are Mine

Hola,aki le sigo.....

—Señor Efron —dijo la morena….—, he pensado que podría ayudarle con su correspondencia.
—Al leer la falta de respuesta en su cara, añadió esperanzada—: Tengo muy buena caligrafía.—
Zac tardó una eternidad en responder. Contempló la pila de cartas sin contestar y luego volvió su mirada hacia ella. Muy despacio, y después de retirar unos cuantos libros que estaban apilados encima, acercó una silla.
—¿Por qué no? —masculló. Vanessa sonrio triunfante. Ella se sentó, cogió pluma y papel y se situó en la esquina de la mesa para escribir. El señor Efron extrajo una hoja de notas de encima del montón y la leyó en silencio mientras se tiraba de un mechón del flequillo. Vanessa nunca había visto a un hombre con un pelo tan hermoso; debía de haber muchas mujeres a quienes les gustaría acariciar aquellos alborotados rizos dorados. Disfrutando con aire culpable de la novedad de estar a solas con él, Vanessa continuó con su discreta inspección. La tensión de las largas piernas de Zac se hacía patente bajo los pantalones grises y evidenciaba unos músculos largos y en forma. Muchos de los papeles que interpretaba exigían grandes aptitudes atléticas; la intensidad de las escenas de lucha y esgrima que representaba noche tras noche le mantenían en una condición física extraordinaria.
—La carta va dirigida a monsieur Jaques Daumier, rué des Beaux Arts, París.—
Para sorpresa de Vanessa, Efron empezó a dictarle en francés, y se dio cuenta de que la estaba probando para ver si realmente dominaba el idioma. Desafiandolo ella comenzó a escribir con rapidez.
—Perdon, señor —le interrumpió Vanessa en mitad de una oración—, pero creo que este verbo debería ir conjugado en pretérito indefinido de subjuntivo...--
—Déjelo así..—Vanessa frunció el ceño.
—Señor Efron, estoy segura de que usted sabe lo estrictos que son con su idioma los franceses—
—Estoy seguro de que sé muchísimas más cosas acerca de los franceses que usted y conjugaré el maldito verbo como se me cante.—
—Muy bien —Vanessa inclinó la cabeza sobre el papel—, pero está equivocado —murmuró.—
De repente, Zac sintió que su enfado dejaba paso a un incontenible acceso de risa, y se vio obligado a realizar un serio esfuerzo para reprimir la carcajada que afloraba a su garganta. Nadie se había atrevido a hablarle así jamás, sólo Ashley le hablaba de igual a igual.
—Entonces, cámbielo —dijo, y siguió dictando antes de que la chica pudiera reaccionar. Cuando terminó la carta, estaba seguro de que a Vanessa tenía que dolerle la mano, pero en ningún momento le había pedido que dictara mas despacio. Pasaron a la siguiente carta, que iba dirigida al director de una compañía de seguros. En la misma, Zac comunicaba su intención de constituir un fondo, tanto para ayudar a los actores jubilados como para socorrer a sus viudas y huérfanos.
—Es muy generoso por su parte —manifestó Vanessa al terminar la carta—. Me temo que la mayoría de los directores de teatro no se preocupa por el bienestar de sus antiguos empleados.
—No es generosidad —contestó—, sólo una manera de atraer y retener en el Capital a los mejores actores. Cuanta más calidad tengan mis producciones, más dinero recaudo.
—Entonces, ¿el único motivo es el beneficio?—
—Exactamente.
—No lo creo, señor Efron. Usted es muy bueno... sólo que no quiere que nadie piense semejante cosa.
—¿Por qué piensa eso, señorita Montez? —contestó con una sonrisa.Vanessa le miró a los ojos sin pestañear.
—No me ha despedido, aun cuando estaba perfectamente justificado que lo hiciera. Ahora, al parecer está disponiéndolo todo para cuidar de sus empleados cuando sean demasiado viejos para trabajar. Son acciones pro¬pias de un hombre bueno.
—Señorita Montez... —Movió la cabeza como si fuera incapaz de abarcar la inmensa ingenuidad de Vanessa—. Nunca he hecho nada bueno. ¡Dios mío! Es increíble que haya llegado tan lejos sin sufrir daño alguno. No sabe nada de lo que he hecho en el pasado, o de lo que soy capaz de hacer. Por su propio bien, no confíe en nadie... incluido yo.
—¿Qué podría temer de usted?—
Con los puños cerrados, las enormes manos de Efron se posaron sobre el escritorio. Al mirar a Vanessa, sus ojos azules adquirieron una tonalidad violácea. Un silencio pesado inundó el despacho, mientras los latidos del corazón de la muchacha alcanzaban un ritmo alarmante.
—Dejaremos que lo averigüe usted misma —dijo con suavidad.
Con cada palabra que decía, Zachary Efron iba desvaneciendo las fantasías infantiles de Vanessa. Era un hombre de carne y hueso, lleno de defectos, y si conseguía acostarse con él, la experiencia podría cambiarla para siempre, emocional y físicamente. Al pensarlo, una oleada de inquietud recorrió su cuerpo.
Vanessa dejó de mirarlo a los ojos y posó la mirada en su regazo hasta oír la risa sorda
de Zac.
—Esto es todo por ahora —dijo el actor.
—¿Vuelvo mañana? —preguntó.
Transcurrió un largo silencio, durante el cual Zac, con el ceño fruncido, contempló la abarrotada mesa.
Con la ayuda de Vanessa podría limpiar la mesa en la mitad de tiempo que emplearía si lo hiciera solo; quizá no sería tan malo tenerla trabajando en el despacho una hora o dos al día. Sólo que... se había dado cuenta, no sin sorpresa, que estar sentado tan cerca de ella le hacia sentir... incómodo. Excitado. Frunció el ceño, cambió de posición y la observó detenidamente con los ojos entrecerrados.La muchacha era demasiado joven e inocente; y él no era aficionado a violar vírgenes, por muy tentadoras que pudieran resultar. Y pese a sus esfuerzos por ignorarla, Vanessa, con esa frescura y calidez desconocidas para él hasta entonces, era tentadora. Sintio un incrieble anhelo de rozarle la nuca con los dedos, pero se contuvo. Turbado, señaló la puerta con impaciencia.
—Sí, vuelva por la mañana —susurró.
—Que tenga usted un buen día, señor Efron —saludó Vanessa con una sonrisa.
Zac, sentado en la silla, se quedó mirando el umbral vacío de la puerta, escuchando cómo los pasos de Vanessa se apagaban gradualmente. La palpitante e impaciente calidez que sentía en la entrepierna se fue desvaneciendo poco a poco, y pensó que había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvo con una mujer. Meses. Sus muchas ocupaciones le habían impedido buscar una sustituta para su última amante, y ninguna había despertado su interés... Hasta ahora….

jueves, 2 de septiembre de 2010

CAPITULO 23: Because You Are Mine

Vanessa esperó a que la anciana considerara el problema…..
—Es una lástima que no tengas talento como actriz —dijo la señora Florence—. El lugar para acercarse a un hombre como Efron es el escenario, que es donde está más relajado. Excepto cuando actúa, sospecho que jamás baja la guardia, y sería sólo durante esos momentos de vulnerabilidad cuando podrías traspasar sus defensas.
—Quizá pudiera ofrecerme para apuntar a algún actor o actriz cuando estén aprendiendo su papel —sugirió Vanessa no muy convencida.
—Sí, es una excelente idea.
—Pero señora Florence... ¿y qué hago si consigo agarrar al señor Efron en uno de esos «momentos vulnerables»? ¿Qué tendría que decirle?
—Déjate guiar por la intuición. Limítate a recordar que no debes comportarte como una enamorada. Simplemente deja claro que estás disponible y dispuesta... Que ofreces placer sin complicaciones. Ningún hombre en el mundo podría resistirse.—
Vanessa asintió y luego de un par de consejos mas, estaba por marcharse cuando la señora Florence le dijo…--- Debes vestirte de otra manera niña, intentas seducir al hombre no espantarlo con tus trapos de adolecente—
La morena rio..—hare todo lo posible Nell, muchísimas gracias por sus consejos—finalizo y se dirigió a su departamento, donde se encontraría sola ya que su compañero de vivienda no estaba en la ciudad.
-----------
Sorprenderlo con un beso. Durante el día siguiente, la picara sugerencia de la señora Florence no dejó de rondar la cabeza de Vanessa. Jamás encontraría el momento apropiado para hacer semejante cosa. El señor Efron resultaba... inalcanzable. En un intento por saber algo más de él, Vanessa se acercó a Arlyss Barry, que estaba tomando a solas el té en la sala de descanso. La actriz era una mina de información, conocía la vida y los milagros de todos los integrantes de la compañía y le encantaban los chismes.
—¿Así que te gustaría saber más sobre el señor Efron? —preguntó Arlyss—. Como a todos nosotros, Nessa. El señor Efron es el hombre más fascinante que he conocido, y el más difícil de conocer; es un fanático de su intimidad. Jamás invita a la gente a su casa y, que yo sepa, nadie de la compañía, a excepción de Ashley, lo ha visitado jamás allí.-- Vanessa frunció el ceño.
—El señor Efron y Ashley han sido alguna vez...—pregunto tímidamente Nessa
—Siempre se han parecido demasiado, supongo, los dos están tan enamorados del teatro que nunca ha habido sitio para nadie más. Luego, Ash conoció a Jared... pero ésa es otra historia. La respuesta a tu pregunta: Ash y el señor Efron nunca han tenido un romance. Ella me dijo que el señor Efron cree que enamorarse es lo peor que podría pasarle.
—Pero ¿por qué?--Arlyss se encogió de hombros
—Es el misterio del señor Efron. Ese hombre es todo secretos. —Bajó la voz y se inclinó sobre la taza de té—. Te diré algo que saben muy pocos: el señor Efron es hijo de un aparcero, y ni siquiera fue a la escuela. ¿Te lo imaginas?
—No, yo... —Vanessa estaba sorprendida de veras—. Parece tan culto, tan noble...
—Así es —reconoció Arlyss—
De hecho, Ash me insinuó en una ocasión que el Zachary había sido maltratado, que su padre le había golpeado y casi matado de hambre. Ésa es la razón de que sus familiares no vengan nunca a visitar el teatro o de que no se les permita asistir a una representación. Les paga para que se mantengan lejos de él.—
—Perdóneme, señorita Barry —musitó—. Tengo trabajo que hacer.—se despidió Vanessa.
Vanessa recorrió el pasillo camino del despacho del señor Efron, con el corazón latiéndole cada vez más deprisa a medida que se acercaba. La puerta estaba abierta, dejando a la vista la espalda del actor, que estaba sentado frente a su escritorio. La camisa blanca, recién planchada, se le pegaba a la espalda formando pliegues. Se había quitado el chaleco gris claro y de la corbata de seda negra que había llevado todo el día. Cuando Vanessa se detuvo en la puerta, Zachary se puso tenso y movió toda la poderosa musculatura de la espalda. Aunque Vanessa no había hecho ruido, él se volvió en la silla y sus azules ojos miraron de forma interrogante por encima del hombro.
—Señor Efron —dijo la morena….

jueves, 26 de agosto de 2010

CAPITULO 22: Because You Are Mine

Hola!!! =D
—Pobrecita —oyó que decía Corbin en voz baja—. Zac nunca se fijará en ella... En cualquier caso, es demasiado dulce para él.—…..

-------------------------------
Vanessa dejó de barrer y se recostó contra la puerta de entrada de la sala de ensayos. Después de haber oído a los actores —y todos tenían mucho más mundo que ella—, empezaba a darse cuenta de que había cometido un error. Suspirando profundamente, Vanessa deseó que hubiera alguien, alguna mujer sabia y experimentada, de quien poder recibir los consejos que con tanta desesperación necesitaba. Ashley, quizá... Pero jamás aprobaría sus proyectos. De repente, se le ocurrió una idea que hizo que su frente se despejara. Quizá sí hubiera alguien a quien recurrir.
Cuando Vanessa llego al departamento en el que habitaba, no dudo ni un segundo y se dirigió al departamento continuo del suyo. Su vecina, la señora Florence, le había sido de mucha ayuda en varias ocasiones. La morena tomo aire y toco la puerta. Una mujer de unos 73 años de edad abrió la puerta, por su estado parecía que estaba cenando o preparándose para acostarse. Una vez dentro, la anciana la condujo a la sala de estar.
—Querida, has vuelto más tarde de lo que esperaba. ¿Tan terriblemente ocupada te tienen en el teatro? Debes de estar hambrienta. Mandaré que traigan otra bandeja.
Vanessa le dio las gracias con un movimiento de cabeza y se sentó a su lado. Cuando el calor del fuego atravesó el traje de algodón sintió un escalofrío. A petición de la anciana, Vanessa le narró los acontecimientos del día mirando fijamente el fuego.
—Señora Florence, me gustaría pedirle consejo acerca de algo, aunque creo que voy a escandalizarla.
—Chiquilla, es imposible que me escandalice, he vivido demasiado como para que algo me sorprenda. —La anciana se inclinó hacia delante; los ojos le brillaban en el rostro suavemente arrugado—. Bueno, has despertado mi curiosidad... No me hagas esperar.
—He pensado que con su experiencia... Quiero decir, sus conocimientos... Querría preguntarle cómo... —Vanessa se detuvo, obligándose a hablar—. Quiero seducir a un hombre.--La anciana se recostó en el asiento sin pestañear.
—La he escandalizado —dijo Vanessa.
—Sorprendido sería más acertado, querida. No esperaba semejante pregunta de tí. ¿Estás segura de saber lo que haces? No me gustaría que cometieras un error del que más tarde te avergonzaras.
—Señora Florence —contestó Vanessa con ironía—, en toda mi vida no he conseguido hacer algo de lo que realmente pudiera avergonzarme.-- Los ojos de la anciana adquirieron un repentino brillo de excitación.
--Si estás decidida a poner en práctica tus intenciones, estaré encantada de aconsejarte. Sé bastante sobre hombres, o, al menos, sabía. Me atrevería a decir que no pueden haber cambiando mucho en los diez o veinte últimos años. Dime, ¿hay un hombre concreto al que quieras seducir?—
—A decir verdad, se trata del Zachary Efron.—respondió Vanessa timidamente
—¡Ah! —La señora Florence se la quedó mirando un buen rato con la mirada a la vez penetrante y distante. Era como si la hubiera asaltado
algún recuerdo del pasado, alguno que parecía estar saboreando-—. No te puedo culpar en lo más mínimo —dijo al cabo—. Si yo fuera una joven como tu, también intentaría seducirlo.—
—¿Lo haría? —preguntó Vanessa, sorprendida por la confesión.
—¡Ah, ya lo creo! Me parece que el señor Efron es uno de los pocos hombres de Inglaterra a los que merece la pena seducir.Por desgracia, nunca he tenido la oportunidad de conocer al señor Efron, pero le he visto actuar. La primera vez, hace cinco años; interpretaba a Yago en Ótelo... Jamás he visto una actuación con más talento: un malvado en estado puro, seductor, suave como la seda... Como actor, es digno de toda la admiración; como hombre, me temo que es bastante peligroso.—
—¿Peligroso? —preguntó nerviosa Vanessa.
—Sí, para el corazón de una mujer. Los hombres seguros son para casarse; los peligrosos, para el placer. Con éstos, tienes que asegurarte de que sólo los necesitas para eso. --
—Señora Florence, no le contará a nadie mis planes, ¿verdad?
—Por supuesto que no. Éste es un asunto muy íntimo. Además, no hay ninguna garantía de que lo vayas a conseguir. Por lo que sé de Zachary Efron —la mayoría por cosas que he oído de Ash—, no eres su tipo. Hay hombres con ciertas apetencias que sólo pueden satisfacer mujeres muy habilidosas, y tú... —Se detuvo y observó a Vanessa con ojo crítico—. Algo me dice que tu repertorio es muy limitado.
—Ni siquiera tengo repertorio —sentenció Vanessa.
—Esto dificulta un tanto las cosas. Por otro lado, posees juventud y belleza.—
—El problema es que ya he cometido un error. Tenía que haberme comportado de manera misteriosa y distante... En su lugar, he expuesto mis intenciones con toda claridad.
—¿Sabe que lo deseas? —preguntó la señora Florence con aire divertido.
—Sí, y ha dejado
—Sí, y ha dejado claro que no desea hacer nada conmigo.--
—Bueno, tu franco acercamiento no tiene, por fuerza, que ser un error —consideró la señora Florence—. Podemos asumir que un hombre como Efron esté acostumbrado a mujeres que se insinúan de manera sutil y sofisticada. A lo mejor, incluso fue un acierto que le desconcertaras.--
—No sólo le desconcerté —reconoció una Vanessa avergonzada—, de paso conseguí que le pegaran.—
—¿Que hiciste qué? —preguntó la señora Florence sobresaltada, y Vanessa le relató el accidente
La anciana la miraba entre divertida e incrédula—. Te diré una cosa, chiquilla... Esto es todo un desafío para mí, déjame pensar un instante.
Vanessa esperó a que la anciana considerara el problema………….


Bye!

jueves, 5 de agosto de 2010

CAPITULO 21: Because You Are Mine

Hola XP
--Para estar cerca de usted—

La desvergonzada declaración hizo que Zac meneara la cabeza. Viniendo de quién venía, carecía de sentido, pues la inocencia e inexperien¬cia de Vanessa no podían ser más evidentes. ¿Por qué quería tener una aventura con él?
—¿Su familia sabe que está aquí? —preguntó.
—Sí—contestó con cierta precipitación.
Los labios de Zac se torcieron en un gesto de escepticismo.
—¿Quién es su padre? ¿A qué se dedica?
—Es... un granjero—contestó con cautela.
La suspicaz mirada de Zac se deslizó por la suave tela de algodón y el corte delicado del vestido de la chica— ¿Por qué no está en casa con su familia, señorita Montez?
Las contestaciones de Vanessa se iban haciendo cada vez más titubeantes y Zac lo percibió.
—Me he peleado con ellos.
—¿Por qué? —preguntó el actor, y no le pasó desapercibido el rubor que afloró a las mejillas de la chica a causa de la mentira.
—Preferiría no decirlo...
—¿Tiene que ver con un hombre?
El parpadeo de sorpresa en los ojos castaños de Vanessa confirmó a Zac que su suposición era acertada. Acomodándose la silla, la estudió con serenidad.
——Lo dejaremos aquí, señorita Montez. No necesito saber, o preocuparme, por sus asuntos personales. No obstante, déjeme advertirle de nuevo que si, por cualquier razón, alberga algún tipo de esperanza de que usted y yo vayamos a...
—Entiendo —le interrumpió con total naturalidad—. No quiere tener ninguna aventura conmigo. —Se dirigió a la puerta y, al llegar a ella, se detuvo y añadió—: Sin embargo, la gente puede cambiar de opinión.
—Yo no —dijo él, y frunció el ceño cuando la chica desapareció de su vista.
-----------
Mientras barría el suelo de la sala de descanso y recogía platos y tazas de té sucias, Vanessa escuchó a algunos de los más famosos actores del Capital discutir acerca de las causas de enamoramiento de la gente.
—No es lo que muestras —decía Arlyss Barry, una diminuta actriz cómica de pelo ensortijado—, sino lo que escondes. El señor Efron, por ejemplo: obsérvalo en cualquiera de los papeles que interpreta y verás que siempre esconde algo. Lo que hace que te atraiga una persona es su misterio.
—¿Estamos hablando del teatro o de la vida real? —preguntó Corbin Bleu, el caballero morocho que había pegado por accidente al Zachary durante el combate.
—¿Es que hay alguna diferencia? —inquirió con simulado desconcierto Lucas Grabeel, otro joven actor contratado---.
—No en este caso —afirmó Arlyss Barry—. La gente siempre quiere lo que no tiene. El público se enamora del protagonista porque nunca pertenecerá a ninguno de ellos. En la vida real, sucede lo mismo. No hay mujer u hombre vivo que no se haya enamorado de alguien que estuviera fuera de su alcance.
Con la escoba y el recogedor en la mano, Vanessa se detuvo cerca del grupo.
—No sé si estoy de acuerdo —dijo con aire pensativo—. No estoy muy conectada en estos temas, pero... si alguien fuera muy amable con una y la hiciera sentir segura y querida... ¿no lo encontraría atractivo?
—No lo sé —contestó Lucas , sonriendo con desenfado—. Quizá deberías comprobar tu teoría conmigo, Nessa, y veríamos si funciona.
—Creo que Nessa ya la está probando con otra persona —terció Arlyss con malicia, y se rió al ver que Vanessa se ruborizada—. Perdóname, querida... Nos gusta tomarnos el pelo unos a otros. Me temo que tendrás que acostumbrarte a ello.
Vanessa recuperó la sonrisa.
—Por supuesto, señorita Barry.
—¿En quién estás probando tu teoría? —preguntó Lucas con vivo interés—. ¿No me dirás que en el señor Efron? —Simuló indignarse cuando vio que el rubor de Nessa se hacía más intenso—. ¿Por qué con él y no conmigo? De acuerdo, es rico, guapo y famoso... pero ¿qué tiene, además de eso?
Sin saber cómo escabullirse de la broma, Vanessa empezó a mover con energía la escoba, salió barriendo de la habitación y siguió haciéndolo por el pasillo.
—Pobrecita —oyó que decía Corbin en voz baja—. Zac nunca se fijará en ella... En cualquier caso, es demasiado dulce para él.—